Fin de semana en Amsterdam

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Amsterdam es una ciudad cosmopolita, loca, de excesos, divertida y cultural. Es la ciudad de los canales, los puentes, los tulipanes, el queso y las bicicletas. Una escapada de fin de semana a la ciudad te permite conocerla bastante bien, de manera general claro, pero es una ciudad pequeña y accesible, así que se puede ver en poco tiempo.

Amsterdam de noche.

 

 

Este fin de semana hicimos una escapada a la ciudad de las despedidas de solteros, nuestro plan totalmente diferente: visitar la ciudad y descubrir algunos museos a los que teníamos muchas ganas.

Llegamos el viernes al medio día a Amsterdam. Para llegar del aeropuerto de Schiphol al centro de la ciudad (Central Station) es muy fácil. Sales del aeropuerto siguiendo los carteles de train, y coges uno a la Central Station. Cuesta 5,70 euros y tarda unos 10 minutos. El viaje ya promete ser fácil, en otras ciudades para llegar al centro hay que dar mil vueltas 🙂

Nosotras nos alojamos en el Amstel Botel, un hotel que es un barco, y lo recomiendo porque hay sido muy buena elección. La habitación doble son unos 80 euros, limpia, con un aseo y ducha. Amsterdam es caro así que no está mal de precio. En esta ciudad no hay que obsesionarse con estar en el centro porque todo está super bien comunicado y la ciudad es pequeña y se recorre con facilidad. Así que este hotel barco es una opción divertida, está al otro lado del canal así que para llegar a la central station hay que coger el ferry, ningún problema, hay muchos y son gratis, y además es divertido ir en el ferry, más si vais con niños. ¿A quién no le hace ilusión dormir en un barco?

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Lo primero que hay que hacer en Amsterdam es alquilar unas bicis, en todos los hoteles y albergues suelen tener, nosotras las alquilamos en el hotel mismo, nos costó 15 euros para 24 horas. Una buena elección si quieres recorrer la ciudad de forma fácil. Que no eres «bicicletero», que no has montado en bici en ninguna ciudad en tu vida, ¡no pasa nada! La ciudad está totalmente preparada para las bicis, es divertido y una buena idea para optimizar el tiempo. Se aparcan en cualquier parte, y llevan el candado incorporado, de verdad que es muy fácil.

Viernes: Plaza Dam y Barrio rojo
Arreglados todos los temas de logística generales, trenes, desplazamientos y hotel ya casi eran las 16 de la tarde. Así que el viernes aprovechamos para llegar a la estación central, puerta por la que empieza la ciudad, e ir con las bicis hasta la plaza Dam. La Plaza Dam es el lugar en torno al cual fue creada la ciudad y se encuentra rodeada de monumentos y edificios históricos, entre los que destacan el Monumento Nacional y el Palacio Real. Tenéis más info en la página Disfruta Amsterdam. Y después dimos una vuelta por el Barrio Rojo, donde está el centro neurálgico de coffee shops  y también están las vitrinas de prostitución. El viernes cenamos en un restaurante chino flotante, que estuvo bien pero demasiado turístico. Se llama Sea Palace. Hay que saber qué pedir, así que si te decides a ir mira las mesas vecinas y señala lo que te gusta, que sino puede ser un desastre.

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Sábado: Museo Van Gogh, Leidseplein, Voldepark, Spui y Bejijnhof
El sábado fue el día loco de verlo todo. Empezamos la mañana en el Museo Van Gogh, ¡impresionante! Absolutamente recomendable. Cuesta 15 euros por persona, los niños menos, y la audioguía (imprescidible) son 5 euros, así que es caro pero merece la pena. ¡No os lo podéis perder!

Después cogimos nuestras bicis y seguimos recorriendo la ciudad, el mercado de quesos voldemark, el mercado de las flores, y paramos a tomar una cerveza en la plaza Leidseplein, donde disfrutamos de los artistas callejeros y de la cerveza local. El parque Voldepark fue nuestro siguiente objetivo, así que para allá que fuimos. Es un parque enorme, llego de lagos, cisnes, árboles preciosos y parques infantiles. Muy recomendable si se viaja con niños, y más si vas en bicicleta porque lo puedes recorrer fácilmente e incluso tirarte en la hierba a disfrutar del día.

Tras un descanso en Voldepark seguimos hacia la Plaza Spui, interesante lugar donde hay muchas librerías y mercadillos de arte. Imprescindible pasar por allí y disfrutar del ambiente. Y pegada a la plaza está el vecindario Begijnhof, donde se puede ver la casa más antigua de Amsterdam construida en madera y una iglesia clandestina, que parecen dos casa pegadas y según entras descubres la inglesa (Engelse Kerk).

Y para rematar el sábado hicimos un paseo en barco por los canales con cena incluida. Muy bonito y la cena rica. Comida típica holandesa regada con buenos caldos, y las vistas de la ciudad nocturna bajo los canales fue el broche final de un día inolvidable. Nosotras lo hicimos con Holland International y nos encantó pero hay otras compañías que hacen este tipo de cenas mientras se recorre en barco los canales.

Mercado de las flores.
Mercado de las flores.

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Parque Voldepark
Vecindario Beginjhof
Vecindario Beginjhof
Cena y paseo por los canales de Amsterdam
Cena y paseo por los canales de Amsterdam

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Domingo: Casa de Anne Frank

Para el domingo decidimos centrar todos nuestros esfuerzos en visitar la casa de Anne Frank, y es que no es tan fácil como parece. Lo mejor es comprar las entradas online en la web pero hay que hacerlo con mucha antelación porque se acaban rápido. Así que si no tienes, como nos pasó a nosotras, prepárate para aguantar una cola de hora y media o dos horas. Así que el domingo madrugamos y llegamos media hora antes de que abrieran y pudimos entrar en poco tiempo.

La casa de Anne Frank, donde estuvo 2 años oculta junto a su familia y otra familia de judíos amigos, es impresionante. El museo es muy vivencial y te va llevando por las estancias, contándote sus historias y hay  momentos que hasta sientes el horror de vivir metido en un espacio cerrado, con miedo, esperando a que llegaran los víveres de fuera. No dejéis de visitarlo, ¡merece la pena!

Importante saber que no se pueden llevar ni mochilas, ni maletas y que no hay consignas, tampoco carritos de bebé (pero se pueden dejar en la entrada). Cuesta 9 euros y si no has leído el diario de Ana Frank lo tienes en la tienda en todos los idiomas 🙂

Entrada a la casa de Ana Frank
Entrada a la casa de Ana Frank

El resto del domingo lo dedicamos a pasear y disfrutar de la ciudad, de los canales, las cervezas y las bicis y de un sol espléndido que nos ha sonreído durante todo el fin de semana. ¡Ahh! y para comer hamburguesas ricas en la ciudad os recomendamos el Zaken Burguer en el barrio rojo (también tienen hamburguesa vegetariana 🙂

Esperamos que esta información os sirva, familias y parejas disfrutonas, para planificar un finde de escapada en Amsterdam, con o … ¡sin vuestros peques!

Nadia González (@Nadianit) y Rakel Muñoz (@RakelMunoz)

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