Marruecos 1: Marrakech, el encanto de la locura

Nadia González - 26 enero, 2016

Marruecos 3: Essaouira, la joya del atlántico marroquí

Nadia González - 26 enero, 2016

Marruecos 2: La magia del desierto del Sáhara

Nadia González - 26 enero, 2016
Mercados de la medina de Marrakech
Las gaviotas son las protagonistas de Essaouira (Marruecos)
En dromedario hasta la gran Duna de los judíos (Marruecos)

Desde hace mucho tiempo en esta familia disfrutona teníamos un sueño: ver las estrellas tumbadas en una haima en el desierto y con este viaje lo hemos hecho realidad pasando el fin de año en un campamento en Erg Lihoudi, las dunas de los judíos. Disfrutar del desierto del Sáhara es un privilegio que está al alcance de todos, ya que Marruecos está muy cerca y es un país muy barato.

Al principio da un poco de reparo porque la cultura es distinta y porque el desierto da respeto, pero es un viaje muy divertido y recomendable para hacer con los pekes de la casa, ya que es seguro y muy emocionante. Nosotras elegimos hacer el viaje al desierto con una agencia pequeña marroquí, que contratamos por internet desde casa. Se llaman Sáhara vivo y es de Abdherrahim, marroquí, y su mujer italiana, Valeria, majísimos los dos. Desde el primer contacto hablamos directamente con Valeri y fuimos haciendo el viaje a nuestra medida siguiente sus consejos. En su web tienen diferentes rutas por el Sáhara y después puedes ajustarlo a tu medida. Cuando nos planteamos desierto, lo que más habíamos oído era Merzouga, las dunas del sureste del Sáhara, pero Valeria nos comentó que están muy masificadas y hay muchísimos turistas, así que elegimos prescindir de Merzouga e ir más al sur pasando dos noches en el desierto, en dos campamentos distintos, para recorrer varias zonas.

Vistas desde el Alto Atlas (Marruecos)

Vistas desde el Alto Atlas (Marruecos)

Os cuento el planning que hicimos día a día:

Día 1 : Marrakech – alto atlas – Skoura – Valle de las rosas – Valle de dadès – Gargantas de todra

Por la mañana Mohammed, nuestro conductor de Sáhara vivo, nos recogió en el riad de Marrakech, para empezar el viaje en nuestro jeep familiar (solo para nosotras) hacia Ouarzazate. En el camino pasamos por el Alto Atlas (impresionantes y sin nieve, porque este invierno ha sido muy caluroso). Subimos por el puerto de Tizi N’ Tichka de 2260 m de altitud. Bajando del puerto recorrimos el Valle de Dadès, conocido como el de las miles kasbahs, pasando por Skoura y por el Valle de las Rosas, a través de impresionantes palmerales y aldeas bereberes. Después de comer mirando a una preciosa kasba (antiguas ciudades marroquíes construidas de adobe), visitamos las Gargantas de Dadès, preciosas y dormimos en un alojamiento pequeño de una familia marroquí en las mismas Gargantas, con unas vistas impresionantes y allí cenamos el tajín de cordero más rico que hemos probamos en todo el viaje, de las manos de Riana, la mujer marroquí cocinera en el pequeño hotel.

Pollo al limón hecho en tajín, ¡delicioso!

Pollo al limón hecho en tajín, ¡delicioso!

Tajín de verduras y carne.  ¡Delicioso!

Tajín de verduras y carne. ¡Delicioso!

Gargantas del Dadés (Marruecos)

Gargantas del Dadés (Marruecos)

Nuestro alojamiento en las gargantas del Dadés (Marruecos)

Nuestro alojamiento en las gargantas del Dadés (Marruecos)

Día 2 : Valle del draa – Sáhara : Dunas de Lihoudi, las dunas de los judíos

El segundo día y con el impresionante paisaje de las Gargantas del Dadés en la retina seguimos camino hacia el sur del país, recorriendo el espectacular Valle del Draa, un mosaico de colores creado por sus palmerales, kasbahs, huertas, y pueblos bereberes. Paramos cerca de Agdz, en la antigua kasbah de Tamnougalt y visitamos las gargantas del Todra. Después de todo el día de camino y una media hora con el jeep por las dunas llegamos a nuestro campamento en el desierto, donde acampamos en las haimas de Erg Lihoudi, las Dunas de los Judíos.

Como llegamos en la noche de fin de año en el campamento nos recibieron con la ceremonia del té y el cocinero bereber preparó una rica cena, seguida por una velada con música de percusión de los nómadas del desierto y un gran fuego. Las haimas son muy chulas, tienen colchones y camitas, los baños están bien acondicionados y tienen duchas, aunque el agua caliente brilla por su ausencia, pero es la magia de la aventura. El silencio es increíble y los atardeceres desde las dudas que rodean al campamento impresionantes. Suele haber otros niños en los campamentos, y más familias, así que la diversión está asegurada.

Tumbarte en la arena a ver las estrellas es impresionante, brillan con una belleza indescriptible y no hay cámara fotográfica que pueda recoger ese momento, tendréis que vivirlos vosotros y vosotras mismas. En el desierto hace calor por el día y mucho frío por la noche, nosotras viajamos en diciembre-enero, pero la temperatura es constante todo el año así que os recomiendo gorro y ropa térmica para ir abrigándose según baja el sol.

Pasar el fin de año en el desierto fue genial, una experiencia irrepetible. Incluso nos consiguieron vino y cerveza, y pudimos beber algo de alcohol, que es muy difícil conseguir en el país. La gente que estaba en las otras haimas majísima y pasamos la noche cantando y bailando al son de los timbales bereberes.

Valle de Draa (Marruecos)

Valle de Draa (Marruecos)

Viendo el atardecer en las dunas de los judíos (Marruecos)

Viendo el atardecer en las dunas de los judíos (Marruecos)

Campamento visto desde las dunas (Marruecos)

Campamento visto desde las dunas (Marruecos)

Nuestro campamento de haimas en el desierto (Marruecos)

Nuestro campamento de haimas en el desierto (Marruecos)

Bailes bereberes en el campamento (Marruecos)

Bailes bereberes en el campamento (Marruecos)

Fuego de campamento en el desierto durante el fin de año

Fuego de campamento en el desierto durante el fin de año

Tarta a media noche "Happy new year"

Tarta a media noche “Happy new year” en el campamento Caravan du Sud

Día 3 : Kasbah de Ouled Driss y Gran duna de Erg Chigaga

Después de la noche de fin de año nos levantamos tranquilamente, disfrutando del desayuno al aire libre en unas mesas puestas cerca de nuestra haima. Mohammed nos esperaba para seguir ruta y adentrarnos aún más en el desierto. La aventura solo acababa de comenzar. Nos despedimos de los amigos hechos por la noche, cada uno seguía su camino, algunos de vuelta a Marrakech y otros se quedaban en el mismo campamento. Al salir del desierto visitamos por dentro la antigua kasbah de Ouled Driss, todavía habitada por los locales. Una preciosa ciudad de adobe que recorrimos de la mano de uno de sus habitantes, que también nos enseñó la ceremonia del té, que compartimos con él.
Desde allí seguimos en nuestro jeep hasta Erg Chigaga, las grandes dunas de 300 metros de altura y 45 km de extensión bien metidas en el desierto. Para llegar hasta allí estuvimos más de 3 horas dando tumbos entre dunas, en las que Mohammed demostró su pericia como conductor del desierto y su conocimiento del camino, porque os aseguro que no había nada marcado. Al llegar a nuestro campamento pudimos ver la puesta del sol con un paseo en dromedario, desde la Gran Duna.

El paseo en dromedario fue divertido y esta parte del desierto es impresionante, dunas y dunas sin fin hasta donde alcanza la vista, como un mar de arena de una belleza increíble. Por la noche también hubo fiesta, música, timbales y fuego…y una noche más en el desierto donde contemplar las estrellas y disfrutar de la calma y el relax absoluto. ¡Indescriptible!

Visitando la Kasba Ouled Driss

Visitando la Kasba Ouled Driss

Aprendiendo la ceremonia del té

Aprendiendo la ceremonia del té

En dromedario hacia la gran Duna de Erg Chigaga

En dromedario hacia la gran Duna de Erg Chigaga

Vistas del desierto desde la Gran Duna (Marruecos)

Vistas del desierto desde la Gran Duna (Marruecos)

Día 4 : Iriki – Foum zguid pista – Tazenakht – Ouarzazate

En nuestro día cuarto de expedición comenzaba, muy a nuestro pesar, la vuelta a la civilización. Después de tres días sin wifi, ni 3g, ni conexión de ningún tipo, y solo con las estrellas, las dunas, los dromedarios y los amigos del campamento como compañeros se nos hacía duro salir de allí.

Otras tres horas dando tumbos en el jeep tuvieron la culpa de salir del paraíso. En la ruta de vuelta paramos en el lago Iriki, este año sin agua, un precioso lago salado que nos dejó impresionadas. Y así seguimos recorriendo grandes valles con montañas impresionantes hasta llegar a Ouarzazate, donde nos alojamos en un hotel precioso, de reciente construcción, pegado a un lago. Señalar que los hoteles y riad del viaje del desierto los habían elegido en Sáhara Vivo y no sabíamos dónde íbamos a acabar cada noche, pero todos los sitios fueron geniales y tenían un encanto especial, ya que en la agencia tienen muy en cuenta que sean alojamientos pequeños y locales. Nos gustaron un montón.

Con el jeep de Sáhara Vivo recorriendo el desierto

Con el jeep de Sáhara Vivo recorriendo el desierto

Brochetas de pollo al estilo marroquí, ¡riquísimas!

Nuestro desayuno en el hotel de Ourzarzarte

Brochetas de pollo al estilo marroquí

Brochetas de pollo al estilo marroquí

 

Día 5 : Ouarzazate – Kasbahs de Ait Ben haddou y de Telouet – Marrakech

Después de salir de nuestro hotel de ensueño y degustar el típico desayuno marroquí, con esas crepes tan ricas que hacen, nos fuimos a visitar la famosa kasbah de Ait Ben Haddou, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO lugar donde se han rodado célebres películas como Gladiator, el Té en el Desierto de Bertolucci, Babel, Lawrence de Arabia y muchas más. Allí nos acompañó un guía local, y extra en las películas que se han rodado allí, que nos fue contando todas los recovecos de la preciosa ciudad de adobe.

Después seguimos deshaciendo el camino y continuamos para volver a subir las montañas del Atlas, esta vez por otra carretera, la antigua ruta que las caravanas del Sáhara recorrían para llegar a Marrakech. Impresionante circular entre montañas rodeados de esos pequeños pueblos con tanto encanto. Situada a 1800 metros, está la extraordinaria kasbah de Telouet, antigua residencia de la Dinastía de los Glaudi. La visita merece la pena ya que está muy bien conservada y es muy bonita y después seguimos la ruta por el Alto Atlas de vuelta hacia Marrakech.

Kasbah de Ait Ben Haddou

Kasbah de Ait Ben Haddou

kasbah de Ait Ben Haddou

Kasbah de Ait Ben Haddou

Interior de la kasbah de Telouet

Interior de la kasbah de Telouet

Exterior de la kasbah de Telouet

Exterior de la kasbah de Telouet

Desde luego un viaje increíble, que nos gustaría volver a repetir muy pronto.

¡A disfrutar!

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Marruecos 1: Marrakech, la locura tiene su encanto
Marruecos 2: La magia del desierto del Sáhara
Marruecos 3: Essaouira, la joya del atlántico marroquí