En medio de este caótico Madrid de restaurantes modernísimos y minimalistas también hay algunos establecimientos que apuestan por una estética natural y que cuidan los detalles buscando la conexión con la naturaleza. El restaurante Blanca 6 es uno de ellos, situado en la calle Blanca de Navarra, número 6, en la zona de Alonso Martínez. La entrada parece una antigua entrada de carruajes y cuando entras te transportas a una casa de campo.
Entrada al restaurante Blanca, 6 en la zona Alonso Martínez
Sus platos van cambiando habitualmente y se elaboran con productos comprados en los comercios de la zona, buscando que sean lo más locales y frescos posibles. La decoración llama la atención por ser muebles de madera, actualizados y pintados con gusto exquisito, las flores naturales son también protagonistas de este espacio, repartidas por todos los rincones de sus dos plantas.
Wok de verduras y pollo
No tienen menú diario pero sí una sugerencia diaria para los que van a comer habitualmente, entre las estrellas de su carta está el wok de verduras y pollo, muy rico. Nosotras también pedimos strofonof de pavo, con un sabor exquisito, y también nos aconsejaron la hamburguesa de carne de ternera, pan especial estilo mollete, cebolla, queso cheddar y mahonesa de curry. Como ya sabéis que, cuando voy a comer con mis amigas, no pueden faltar los postres porque ¡les encantan! pedimos el volcán de chocolate con helado de vainilla que estaba espectacular. Lo regamos todo con un vino rioja Vila eizaga, muy bueno. No llegó a 20 euros lo que pagamos cada una.
Strofonof de pavoVolcán de chocolate con helado de vainilla
El camarero fue majísimo, la atención increíble, nos explicaron toda la carta y nos encantó el trato, además de que le trajeron una chuchería a Greta. Porque, como no podía ser de otra manera Blanca 6 es un restaurante amigo de los perros, y pudimos entrar con nuestra westy, Greta, que estuvo tranquilita debajo de la mesa mientras nosotras disfrutábamos de la exquisita comida. No tienen web pero sí página en Facebook, por si queréis seguirles y ver novedades y sugerencias que proponen.
Mesa de diseño en la planta baja
Si vas a comer con los pekes de la casa el restaurante es cómodo y tiene espacio para carros y tronas, aunque no es muy grande pero las mesas están separadas. No tienen menú infantil pero hay algunos platos que a los niños le encantarán.
Os lo recomiendo, seguro que ¡repetiremos! ¡A disfrutar!
Los inviernos madrileños y los día de lluvia ya no son tan aburridos, porque en el Polideportivo Municipal Dehesa Boyal de San Sebastián de los Reyes en Madrid hay unas piscinas cubiertas muy divertidas.
A punto de empezar a disfrutar de las piscinas Dehesa Boyal (San Sebastián de los Reyes)
Las grandes instalaciones municipales tiene en su interior unas piscinas cubiertas que son alucinantes. En la primera gran sala hay una piscina olímpica para nadar, donde normalmente hay clases y al lado otra gran piscina con chorros, un puente para pasarlas por encima, varias setas con agua super divertidas y dos jacuzzis gigantes y llenos de burbujas donde puedes disfrutar con los pekes de la casa.
En la segunda gran sala la diversión continua, con un primer vaso muy grande lleno de circuitos de chorros, jacuzzi (8 puestos de masaje), geiser (3 puestos) y cama de masajes. Si sigues caminando te encuentras con la piscina del río rápido, la más divertida y calentita, donde el agua te lleva y si vas haciendo el “muerto” la sensación es alucinante. Te costará salir porque la corriente te lleva y porque es tan divertida que no querrás dejar de dar vueltas.
Entrada a las piscinas municipales Dehesa Boyal
Para los pekes y mayores más altos de 1.20 también se puede disfrutar del tobogán, para el que hay que subir varios pisos, es un gran tobogán con looping gigante oscuro con luces, que tiene 86 m. de recorrido, y 8,40 m. de altura. ¡Alucinante!
En la entrada también hay una piscina de bebés para los más peques, con una seta de la que sale agua, aunque pueden acceder a todas las instalaciones y disfrutar junto a sus padres de los jacuzzis y las burbujas.
PIscina para bebés. Imagen de la página web Piscinas Dehesa Boyal
Las piscinas cuestan 4 euros para los niños mayores de 4 años y 8 para los adultos. Acuérdate que tienes que llevar bañador (evidente), chanclas, toalla (puedes entrar con ella a las piscinas), gorros de baño y llévate un candado, para poder bloquear las taquillas donde dejarás las cosas de valor (si se te olvida algo te lo venden en la entrada). Para las familias con bebés hay vestuarios familiares que son muy cómodos porque toda la familia se cambia junta y también hay vestuarios normales y secadores de pelo.
Abren a las 8 de la mañana las instalaciones y nosotras solemos llegar sobre las 10, que ya es bastante madrugón para un sábado. Se llenan a tope a las 12, así que os recomiendo ir pronto o a la hora de la comida porque se vuelven a vaciar un poco. Se puede comer allí un menú, aunque la comida es muy mala, por eso nosotras vamos a las 10 y nos vamos sobre las 13.30 a comer por ahí. Hay gente que llega más tarde, come allí y después de comer vuelve a entrar en las piscinas (solo puedes volver a entrar si presentas el ticket de haber comido en la cafetería).
Salida del tobogán de la Dehesa Boyal. Imagen de la web oficial
Por supuesto, no se pueden sacar fotos dentro de las piscinas, así que aquí podéis ver algunas en la página oficial. En las mismas instalaciones hay un spa, en el que ya no pueden entrar niños, por si os queréis dar un homenaje sin peques o dejarlos un rato con los abuelos y pasar a la zona de spa que está muy bien.
Nosotras hace años que vamos, la primera vez Narai era pequeña, unos dos años, hemos ido incluso con las mellizas bebés (9 meses) con sus manguitos. Llevamos muchos años disfrutando de estas piscinas tan chulas, cada invierno vamos tres o cuatro veces, porque es un súper plan para días grises en los que solo se puede estar a cubierto. ¡Os lo recomiendo!
La web de las piscinas es un poco mala y no da mucha información, pero sí la dirección que es Avenida Navarrondan, s/n, 28702 San Sebastián de los Reyes, Madrid Teléfono: 916 59 29 23
En el valle del Tajo y flanqueados por las Sierra de Gredos y los montes de Toledo se encuentran los famosos viñedos de Bodegas Osborne. 700 hectáreas de viñas, en una finca de 1.046 hectáreas en total donde la vista se pierde entre viñedos.
Entrada a los viñedos de Osborne en Malpica del Tajo (Toledo)
Osborne está en Malpica del Tajo, Toledo, tan solo a hora y media de Madrid, y son los mayores viñedos de Europa. Y es que la marca del toro está irremediablemente relacionada con el vino de jerez, el coñac, los carajillos y lo viejuno, y, por supuesto, con el enorme toro de Osborne, que nos acompaña en todas las carreteras españolas. Pero resulta que hacen también diferentes tipos de vinos y comercializan marcas muy conocidas como la ginebra Nordés (¡que nos encanta!), Cinco Jotas, Montecillo, Carlos I, Magno, Veterano o el mítico Anís del Mono con el que todos hemos cantado algún villancico navideño 😉
A nosotras nos habían regalado un groupon con la visita guiada, degustación de 4 vinos con un aperitivo de jamón y lomo Cinco Jotas. La visita comienza a las 11.30 y dura una hora y media. Desde el edificio principal (al que se llega en coche sin problemas, está muy bien indicado y el maps te coge Bodegas Osborne directamente, sin tener que poner direcciones) te llevan en un pequeño tren turístico entre los viñedos y te van contando que las vides se plantaron en el año 2000, y la primera cosecha es de 2005, así que son viñas muy jóvenes, y están en espaldera para facilitar la recolección de la uva.
Visita guida a las bodegas OsborneVisita guida a las bodegas OsborneVisita guida a las bodegas Osborne
Después la visita se dirige a un pasillo donde hay paneles explicativos y desde los que puede ver también la bodega, allí nos explicaron las fases del cultivo de la vida, los tipos de uva que tienen plantados, la recolección, la sala de embotellado, las barricas y todo el proceso de elaboración del vino. La chica que lo explicaba, muy maja, nos fue contando todo mientras recorríamos la bodega.
Osborne fue fundada en Jerez (Cádiz) en 1772, creada por un inglés, Thomas Osborne, que enamorado de los vinos gaditanos quiso intentar cultivarlos en tu tierra natal, pero se dio cuenta de que era imposible, así que se marchó a vivir a Cádiz donde empezó con las bodegas Osborne, que siguen siendo hoy de la familia. Actualmente es una de las 100 empresas en activo más antiguas del mundo y la segunda de España.
Viñedos en espaldera de las bodegas Osborne (Malpica del Tajo)
Las tierras de Malpica son inmensas, 1046 hectáreas con tres lagos, que autoabastecen toda la plantación, más agua reutilizada y depurada del río Tajo. Además de viñas tienen cereal para utilizar todas las hectáreas. En Malpica solo se produce tempranillo y uvas tintas de 8 variedades, el blanco lo compran en viñedos de la zona.
Interesante conocer que una parte de la finca, alejada del resto de los viñedos, está dedicada al cultivo de tempranillo ecológico que no tiene contacto con el resto de las uvas y que se exporta directamente a Alemania. En la plantación se reutiliza todo y con el hollejo que sobra de prensar las uva se hace aguardiente y después se lleva a Cádiz para envejecerlo y se hace brandy. Los viñedos de Cádiz siguen existiendo y se pueden visitar, y su viñas son centenarias.
Bodegas Osborne (Malpica del Tajo)Sala de embotellado de Bodegas Osborne
Cuando yo era pequeña teníamos un perrito que llevábamos en el coche y se ponía a ladrar de los nervios cuando veía el toro de Osborne en las lindes de la carreteras. Anécdotas como estas tendremos todos porque el toro de Osborne pasó de ser un reclamo publicitario a convertirse en un símbolo de país.
Después del paseo por las bodegas nos sentamos a degustar sus vinos, probando su blanco, un rosado y dos tintos tempranillos, junto a un plato de aceitunas, queso curado y jamón Cinco jotas que estaba delicioso. En la cata degustamos la textura, el sabor, el color y el olor del vino buscando los aromas que el enólogo ha querido incluir en cada variedad. ¡Divertido!
Cata de vinos Osborne con jamón Cinco Jotas
Terminamos la visita a las 13.30 y nos recomendaron comer en el Mesón del olivar en el pueblo de Malpica del Tajo, junto a su castillo privado precioso que solo se puede ver por fuera por es privado, pero que merece la pena porque es precioso. Tienen un menú de fin de semana por 16,50 euros que está muy bien.
Castillo de Malpica del Tajo (Toledo)Sopa de ajo en el Restaurante Mesón del Olivar (Malpica del Tajo)
Essaouira es una preciosa ciudad marroquí bañada por el océano Atlántico, el azul y el blanco inundan las puertas y fachadas de su medina, tiene un precioso puerto de pescadores y una gran playa de arena genial para disfrutar del mar y un viento invernal que hace las delicias de surferos y windsurfistas.
El atlántico desde el Bastion du Nord de Essaouira
Antes de ir a Marruecos todo el mundo nos decía que no nos la podíamos perder, y ya nos hemos unido a los montones de locos por Essaouira que hay por el mundo. Es una ciudad pequeña, con mucho encanto, por algo su medina ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Situada en la costa de Marruecos está solo a 175 km de Marrakech, y es muy fácil llegar desde la ciudad. Nosotras cogimos el autobús en la estación de Supratours de Marrakech, el viaje dura dos horas y media y cuesta 70 dirhams (7 euros) por persona ida y lo mismo vuelta. Los billetes se compran en la misma estación y si llevas maletas grandes te cobran 5 dh por bulto, que se dejan en las bodegas.
Paseos por Essaouira (Marruecos)
Para llegar hasta la estación de Supratours, nosotras cogimos un taxi desde la Kutubia, al lado de nuestro Riad, y nos costó 40 dirhams, hay que regatear bastante para conseguir ese precio pero es lo que suelen cobrar, la vuelta nos costó 50 dirhams porque era de noche y no teníamos ganas de tirarnos una hora regateando.
Y volviendo a Essaouira, es precioso caminar por sus calles, la medina tiene el encanto árabe pero es mucho menos agobiante que la de Marrakech, la luz es preciosa y se recorre rápidamente, cuando te quieres dar cuenta ya estás mirando al mar. Es especialmente bonito su puerto de pescadores, con un sin fin de gaviotas y de trajín marinero. Justo antes del puerto hay varios puestos de pescado fresco que te lo hacen en el momento, aquí también tendrás que regatear bastante para conseguir un buen precio.
El puerto de pescadores de Essaouira (Marruecos)
Essaouira es levantarse tranquilo, desayunar con vistas al mar, dar un paseo por su medina, tomar un té leyendo un libro, dar otro paseo…comer rico, echar la siesta y volver a empezar. Nosotras estuvimos alojadas en el Riad Belle Essaouira en la rue Ceuta, 7 dentro de la Medina, pegado al Bastión du nord. Desde la terraza se ve el mar y se disfruta de una paz increíble. Las habitaciones son preciosas y la chica que lo regente es majísima, nos ayudó un montón a movernos por lo más bonito de la ciudad.
Habitación del hotel Riad Belle Essaouira (Marruecos)Vistas desde la terraza del Riad Belle Essaouira (Marruecos)
El Bastión du nord es bonito para pasear y lo mejor en Essaouira es recorrer sus calles, disfrutar del trasiego, mirar tiendas, comprar dulces y tomar un té mirando al infinito. Se puede comer en muchos sitios, hay restaurantes por todas partes, nosotras fuimos en invierno, dicen que en verano está bastante lleno. Cuando llegue la hora de comer dirígete a plaza Moulay Hassan donde hay muchos restaurantes de todos los gustos y precios.
Gracias a la recomendación de un amigo estuvimos cenando en el restaurante Triskala, donde una madrileña de Vallecas (Madrid), Marga ha creado un restaurante muy rico en el que dan cenas, y el menú cambia cada día dependiendo de lo más fresco que encuentren en los mercados.
Restaurante Triskala en EssaouiraMarga explicándonos el menú del día en el restaurante Triskala (Essaouira- Marruecos)
El Triskala estaba muy cerca de nuestro hotel y la verdad es que fue una velada epicúrea, ese día nos sirvieron una tarta de queso y cebolla y ensalada de patata y puerro de primeros y de segundo dorada con verduras y gratin de legumbres y queso. Para el postre nos decantamos por un fondant de chocolate, y el zumo del día con naranja, manzana y menta. Ellos hacen su propio pan casero y las cocineras marroquíes llevan muchos años haciendo delicias fusión entre la comida francesa y la local.
Pastas marroquíes
Essaouira es una ciudad genial para ir con los pekes de la casa, tranquilo, sin agobios y que tiene una gran playa de arena para disfrutar en verano, un lugar maravilloso que repetiremos seguro.
Desde hace mucho tiempo en esta familia disfrutona teníamos un sueño: ver las estrellas tumbadas en una haima en el desierto y con este viaje lo hemos hecho realidad pasando el fin de año en un campamento en Erg Lihoudi, las dunas de los judíos. Disfrutar del desierto del Sáhara es un privilegio que está al alcance de todos, ya que Marruecos está muy cerca y es un país muy barato.
Al principio da un poco de reparo porque la cultura es distinta y porque el desierto da respeto, pero es un viaje muy divertido y recomendable para hacer con los pekes de la casa, ya que es seguro y muy emocionante. Nosotras elegimos hacer el viaje al desierto con una agencia pequeña marroquí, que contratamos por internet desde casa. Se llaman Sáhara vivo y es de Abdherrahim, marroquí, y su mujer italiana, Valeria, majísimos los dos. Desde el primer contacto hablamos directamente con Valeri y fuimos haciendo el viaje a nuestra medida siguiente sus consejos. En su web tienen diferentes rutas por el Sáhara y después puedes ajustarlo a tu medida. Cuando nos planteamos desierto, lo que más habíamos oído era Merzouga, las dunas del sureste del Sáhara, pero Valeria nos comentó que están muy masificadas y hay muchísimos turistas, así que elegimos prescindir de Merzouga e ir más al sur pasando dos noches en el desierto, en dos campamentos distintos, para recorrer varias zonas.
Vistas desde el Alto Atlas (Marruecos)
Os cuento el planning que hicimos día a día:
Día 1 : Marrakech – alto atlas – Skoura – Valle de las rosas – Valle de dadès – Gargantas de todra
Por la mañana Mohammed, nuestro conductor de Sáhara vivo, nos recogió en el riad de Marrakech, para empezar el viaje en nuestro jeep familiar (solo para nosotras) hacia Ouarzazate. En el camino pasamos por el Alto Atlas (impresionantes y sin nieve, porque este invierno ha sido muy caluroso). Subimos por el puerto de Tizi N’ Tichka de 2260 m de altitud. Bajando del puerto recorrimos el Valle de Dadès, conocido como el de las miles kasbahs, pasando por Skoura y por el Valle de las Rosas, a través de impresionantes palmerales y aldeas bereberes. Después de comer mirando a una preciosa kasba (antiguas ciudades marroquíes construidas de adobe), visitamos las Gargantas de Dadès, preciosas y dormimos en un alojamiento pequeño de una familia marroquí en las mismas Gargantas, con unas vistas impresionantes y allí cenamos el tajín de cordero más rico que hemos probamos en todo el viaje, de las manos de Riana, la mujer marroquí cocinera en el pequeño hotel.
Pollo al limón hecho en tajín, ¡delicioso!Tajín de verduras y carne. ¡Delicioso!Gargantas del Dadés (Marruecos)Nuestro alojamiento en las gargantas del Dadés (Marruecos)
Día 2 : Valle del draa – Sáhara : Dunas de Lihoudi, las dunas de los judíos
El segundo día y con el impresionante paisaje de las Gargantas del Dadés en la retina seguimos camino hacia el sur del país, recorriendo el espectacular Valle del Draa, un mosaico de colores creado por sus palmerales, kasbahs, huertas, y pueblos bereberes. Paramos cerca de Agdz, en la antigua kasbah de Tamnougalt y visitamos las gargantas del Todra. Después de todo el día de camino y una media hora con el jeep por las dunas llegamos a nuestro campamento en el desierto, donde acampamos en las haimas de Erg Lihoudi, las Dunas de los Judíos.
Como llegamos en la noche de fin de año en el campamento nos recibieron con la ceremonia del té y el cocinero bereber preparó una rica cena, seguida por una velada con música de percusión de los nómadas del desierto y un gran fuego. Las haimas son muy chulas, tienen colchones y camitas, los baños están bien acondicionados y tienen duchas, aunque el agua caliente brilla por su ausencia, pero es la magia de la aventura. El silencio es increíble y los atardeceres desde las dudas que rodean al campamento impresionantes. Suele haber otros niños en los campamentos, y más familias, así que la diversión está asegurada.
Tumbarte en la arena a ver las estrellas es impresionante, brillan con una belleza indescriptible y no hay cámara fotográfica que pueda recoger ese momento, tendréis que vivirlos vosotros y vosotras mismas. En el desierto hace calor por el día y mucho frío por la noche, nosotras viajamos en diciembre-enero, pero la temperatura es constante todo el año así que os recomiendo gorro y ropa térmica para ir abrigándose según baja el sol.
Pasar el fin de año en el desierto fue genial, una experiencia irrepetible. Incluso nos consiguieron vino y cerveza, y pudimos beber algo de alcohol, que es muy difícil conseguir en el país. La gente que estaba en las otras haimas majísima y pasamos la noche cantando y bailando al son de los timbales bereberes.
Valle de Draa (Marruecos)Viendo el atardecer en las dunas de los judíos (Marruecos)Campamento visto desde las dunas (Marruecos)Nuestro campamento de haimas en el desierto (Marruecos)Bailes bereberes en el campamento (Marruecos)Fuego de campamento en el desierto durante el fin de añoTarta a media noche «Happy new year» en el campamento Caravan du Sud
Día 3 : Kasbah de Ouled Driss y Gran duna de Erg Chigaga
Después de la noche de fin de año nos levantamos tranquilamente, disfrutando del desayuno al aire libre en unas mesas puestas cerca de nuestra haima. Mohammed nos esperaba para seguir ruta y adentrarnos aún más en el desierto. La aventura solo acababa de comenzar. Nos despedimos de los amigos hechos por la noche, cada uno seguía su camino, algunos de vuelta a Marrakech y otros se quedaban en el mismo campamento. Al salir del desierto visitamos por dentro la antigua kasbah de Ouled Driss, todavía habitada por los locales. Una preciosa ciudad de adobe que recorrimos de la mano de uno de sus habitantes, que también nos enseñó la ceremonia del té, que compartimos con él.
Desde allí seguimos en nuestro jeep hasta Erg Chigaga, las grandes dunas de 300 metros de altura y 45 km de extensión bien metidas en el desierto. Para llegar hasta allí estuvimos más de 3 horas dando tumbos entre dunas, en las que Mohammed demostró su pericia como conductor del desierto y su conocimiento del camino, porque os aseguro que no había nada marcado. Al llegar a nuestro campamento pudimos ver la puesta del sol con un paseo en dromedario, desde la Gran Duna.
El paseo en dromedario fue divertido y esta parte del desierto es impresionante, dunas y dunas sin fin hasta donde alcanza la vista, como un mar de arena de una belleza increíble. Por la noche también hubo fiesta, música, timbales y fuego…y una noche más en el desierto donde contemplar las estrellas y disfrutar de la calma y el relax absoluto. ¡Indescriptible!
Visitando la Kasba Ouled DrissAprendiendo la ceremonia del téEn dromedario hacia la gran Duna de Erg ChigagaVistas del desierto desde la Gran Duna (Marruecos)
En nuestro día cuarto de expedición comenzaba, muy a nuestro pesar, la vuelta a la civilización. Después de tres días sin wifi, ni 3g, ni conexión de ningún tipo, y solo con las estrellas, las dunas, los dromedarios y los amigos del campamento como compañeros se nos hacía duro salir de allí.
Otras tres horas dando tumbos en el jeep tuvieron la culpa de salir del paraíso. En la ruta de vuelta paramos en el lago Iriki, este año sin agua, un precioso lago salado que nos dejó impresionadas. Y así seguimos recorriendo grandes valles con montañas impresionantes hasta llegar a Ouarzazate, donde nos alojamos en un hotel precioso, de reciente construcción, pegado a un lago. Señalar que los hoteles y riad del viaje del desierto los habían elegido en Sáhara Vivo y no sabíamos dónde íbamos a acabar cada noche, pero todos los sitios fueron geniales y tenían un encanto especial, ya que en la agencia tienen muy en cuenta que sean alojamientos pequeños y locales. Nos gustaron un montón.
Con el jeep de Sáhara Vivo recorriendo el desiertoNuestro desayuno en el hotel de OurzarzarteBrochetas de pollo al estilo marroquí
Día 5 : Ouarzazate – Kasbahs de Ait Ben haddou y de Telouet – Marrakech
Después de salir de nuestro hotel de ensueño y degustar el típico desayuno marroquí, con esas crepes tan ricas que hacen, nos fuimos a visitar la famosa kasbah de Ait Ben Haddou, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO lugar donde se han rodado célebres películas como Gladiator, el Té en el Desierto de Bertolucci, Babel, Lawrence de Arabia y muchas más. Allí nos acompañó un guía local, y extra en las películas que se han rodado allí, que nos fue contando todas los recovecos de la preciosa ciudad de adobe.
Después seguimos deshaciendo el camino y continuamos para volver a subir las montañas del Atlas, esta vez por otra carretera, la antigua ruta que las caravanas del Sáhara recorrían para llegar a Marrakech. Impresionante circular entre montañas rodeados de esos pequeños pueblos con tanto encanto. Situada a 1800 metros, está la extraordinaria kasbah de Telouet, antigua residencia de la Dinastía de los Glaudi. La visita merece la pena ya que está muy bien conservada y es muy bonita y después seguimos la ruta por el Alto Atlas de vuelta hacia Marrakech.
Kasbah de Ait Ben HaddouKasbah de Ait Ben HaddouInterior de la kasbah de TelouetExterior de la kasbah de Telouet
Desde luego un viaje increíble, que nos gustaría volver a repetir muy pronto.
La ciudad imperial de Marrakech es una de las cuatro ciudades más importantes de Marruecos, tiene millón y medio de habitantes y es una auténtica locura. La ciudad vieja se organiza en torno a la inmensa medina, de calles tortuosas y oscuras, repletas de comercios y de comerciantes que te gritan para que compres algo en sus tiendas. “Mi armaaaa, mi armaaaa, españolas…chiquilla…baratoooo” será lo que oigas a todas horas mientras recorres la medina.
Plaza Jamaa el Fna (Marrakech)
Para mi es una ciudad que hay que tomarse con calma, porque sino al final sólo querrás salir corriendo, especialmente si vienes del desierto, como nos pasó a nosotras, donde has vivido en la calma más absoluta. Marrakech es, sobre todo, su plaza principal, llamada Jamaa el Fna, una de las más concurridas de África y del mundo, así que os podéis imaginar el jaleo. En su interior podréis encontrar acróbatas, mujeres que pintan las manos con henna, encantadores de serpientes, un dentista que saca los dientes y los tiene ahí de exposición :-), malabaristas y de todo lo que te puedas imaginar.
Es una plaza estresante, llena también de calesas de caballos que te preguntarán constantemente si quieres dar una vuelta. De esta gran plaza principal salen las calles de la medina, repletas de comercios, donde se puede encontrar casi de todo, y por la que te perderás seguro. Si es así, las posibilidades de volver tu solo hasta la plaza son casi imposibles, así que déjate llevar por alguien te diga que ayuda y dale unas monedas, es más fácil que resistirse y pasarse el día dando vueltas.
Comiendo en los puestos callejeros
Pero sigamos con la plaza, cuando cae la noche se montan puestos ambulantes de comida con sus comerciales diciéndote, en todos los idiomas, que te sientes a tomar algo. Y de repente desaparecen los encantadores de serpientes y estás en medio de un restaurante al aire libre. En los puestos podrás degustar, con cucharas de madera, la típica sopa marroquí que se llama harira, la más rica en el puesto número 5, también el famoso tajín (de carne o pescado) con verduras, por supuesto el famoso té a la menta e incluso hay un puesto todo de pescado que está muy rico (puesto 92). No falta el cus cus y las brochetas a la parrilla (las mejores en el puesto 32). Cada puesto tiene un número y así puedes recordarlo si vuelves otro día, nosotras probamos en varios y son todos muy similares. Mi recomendación es comer con las manos, disfrutar del bullicio y de los precios, se puede comer un poco de todo en varios puestos, por 40 dirhams (4 euros) y después acabar la comida con un rico zumo en los puestos de zumo que también hay en la plaza.
Haciendo la sopa marroquí, harira, en el puesto número 5 de la plaza Jaama
Muy cerca de la plaza está la mezquita Kutubia, que es famosa por su minarete de base cuadrada, que hizo construir Yacoub el Mansour a fines del siglo XII, es un calco de nuestra Giralda de Sevilla, ya que fue el molde para hacerla. La torre es el edificio más alto de Marrakech y con sus 77 metros de altura domina la Medina, pudiéndose ver a distancia cuando se llega a la ciudad y desde casi toda ella, así que es un buen punto de referencia si te pierdes por la medina.
Plaza de la Kutubia (Marrakech)
Marrakech no es una ciudad de grandes monumentos, ni mezquitas que quitan el hipo, como en Turquía, pero tiene algunos edificios preciosos que merece la pena visitar. Nuestro primer día en Marrakech visitamos la Madraza de Ben Youssef, escuela coránica fundada en el siglo XIV y que ha estado funcionando hasta los años sesenta. El patio es impresionante, decorado con estuco y madera de cedro con un precioso estanque en el medio. Se pueden visitar las habitaciones de los estudiantes y la sala de oraciones. Es un sitio que impresiona, os lo recomiendo.
Madraza de Ben Youssef (Marrakech)
Después de la Madraza nos perdimos un poco por la medina, hasta que un majísimo marroquí nos devolvió a la plaza principal, es inevitable, así que mejor dejarse llevar. Después visitamos la tumbas saudíes, ¡impresionantes! Fueron las tumbas sagradas de los sultanes y se encuentran justo a lado del Palacio Real, en la Medina. Durante siglos fueron el secreto mejor guardado de la ciudad hasta que fueron descubiertas. Para entrar hay que introducirse en una callejuela escondida que lleva a una minúscula puerta en arco, que después da acceso a un impresionante patio donde están las tumbas. Es uno de los lugares más visitados de la ciudad y merece la pena verlas.
Tumbas saudíes (Marrakech)
Siguiendo nuestro recorrido por la ciudad, después nos fuimos al palacio Badi, completamente en ruinas al que se accede por un escalera que baja hacia lo que fueron las celdas del palacio. Se edificó con gran lujo en la segunda mitad del siglo XVI durante el reinado del sultán Ahmed el Mansour. Las paredes y los techos estaban recubiertos de oro. Hoy, la grandeza del pasado se debe imaginar caminando entre imponentes ruinas. El patio principal es un inmenso espacio vacío delimitado por imponentes bastiones perforados, donde destacan los nidos de las cigüeñas. Destaca el gran estanque central, y pasando el patio se puede observar una silla de madera de gran belleza que merece la pena conocer.
Palacio Badí (Marrakech)
Y siguiendo la ruta de los palacios fuimos después al Palacio de la Bahía, que está situado en el lado norte de Mellah, el antiguo barrio judío. Fue mandado construir a fines del siglo XIX por un visir de la corte real. Gordito y pati corto no quiso escaleras ni plantas superiores, así que todo el palacio está en una sola planta.Es un palacio precioso, con más de 150 habitaciones, donde vivían las 24 concubinas del visir y sus 4 esposas. Los techos son increíbles, nos hartamos de mirar para arriba, y están en perfecto estado. Destacan en este palacio también los patios y jardines llenos de fuentes y flores son un lugar genial para descansar del bullicio de las calles marroquíes.
Palacio de la Bahía (Marrakech)
Para mi esto es lo principal de la ciudad, y lo que nosotras visitamos, después lo mejor es meterte en la medina y disfrutar del bullicio, del mercado de las especies, el de cueros y de la locura. Entre lo que parece el caso más absoluto hay un orden real, y los comerciantes se dividen por temáticas. Hay que armarse de paciencia, aprender a regatear, disfrutar del bullicio y quitarse agobios y después siempre quedan las cafeterías con vistas a la plaza Jamaa el Fna donde tomar algo, leer un rato y disfrutar de la medina desde arriba.
Comer en la ciudad es súper barato y hay montones de puestos callejeros donde todo está rico y restaurantes para turistas, para los que os de agobio comer en la calle. Para dormir os recomiendo alojaros en algún riad de la medina, son edificios antiguos rehabilitados que por fuera parecen en ruinas y por dentro son palacios, mejor en la medina, que en la ciudad nueva, que está más alejada del centro histórico. Nosotras nos alojamos en el Riad Al Rimal , muy bien situado, con jazuzzi en la terraza (que disfrutamos en pleno enero) y el trato es estupendo y los desayunos son increíbles. Pero hay muchos riads muy interesantes y a muy buen precio.
Enero en el jacuzzi de la terraza del Riad al Rimal
¿Es posible viajar con niños a Marrakech? Por supuesto, seguramente no será la parte del viaje que más les guste, y preferirán el desierto, pero es una visita obligada y divertida para ellos. Mi recomendación, después de haber visitado la ciudad, es que Marrakech con dos días es suficiente porque recorriendo su medina, aprendiendo la locura de sus calles, y visitando lo que os he comentado en el post ya tenéis suficiente bullicio para una temporadita.
El centro más urbanizado y ruidoso de Madrid esconde un lugar privilegiado donde 100 olivos son los protagonistas y un reducto de una hectárea de tierra acoge la Fundación Olivar de Castillejo. Esta entidad, sin ánimo de lucro, apuesta por la sostenibilidad y la protección del medio ambiente y por ser un centro de iniciativas culturales. Constituido por la familia Castillejo, que en memoria de su padre José Castillejo, ilustre intelectual español ligado a la Institución Libre de Enseñanza, decidieron en 1985 crear esta institución con el fin de mantener y preservar una hectárea de olivos en el centro de Madrid.
Concierto de música clásica en la Fundación Entre Olivos (Madrid)
La especulación urbanística no ha podido poner fin a este reducto de paz entre olivos muy cerca del paseo de la Castellana, donde 100 olivos centenarios mantienen su porte con orgullo y hacen de este lugar un sitio privilegiado de paz y tranquilidad.
Y cuando acaban los conciertos o las actividades culturales, este espacio esconde un secreto culinario más. Situado al final del recinto, después de la casa que vio pasear a Ramón Menéndez Pidal o Dámaso Alonso, está el restaurante Entre Olivos. Indescriptible el placer de cenar entre velas colgadas de los antiquísimos olivos escuchando el canto de los pájaros y los grillos.
La carta del restaurante propone platos para compartir, primeros fríos y calientes y segundos calientes. Nosotras fuimos con amigos y nos decantamos por el surtido de embutidos catalanes y pan con tomate (espectaculares), tipeando por el mediterráneo (un rico plato de humus y patés mediterráneo como el de olivas, muy rico), patatas bravas “empadronadas” (patatas picantes con pimientos de padrón, una mezcla deliciosa), albóndigas de butifarra en salsa trufadacon setas de temporada (sin palabras) y unas tiras de churrasco black angus con patatas primor y chimichurri (mortal). ¡Buenísimo!
Surtido de embutidos catalanes y pan con tomatePatatas bravas “empadronadas”
Nos quedamos con ganas de pedir el cebiche de langostinos como en las playas de Acapulco, el pollo kent- aquí col-slaw y esencia de naranja, el plato que llaman “De tapas por Chamartín” que tiene pipirrana de sardinas, chocos bravos y croquetitas o el tartar de pulpo sobre brandada de bacalao y notas ahumadas. Un placer para los sentidos, que ahora solo de escribirlo muero de recordar lo rico que estuvo todo.
Los postres también estuvieron a la altura con una propuesta de helados artesanos de la casa, fruta de temporada bañada en zumo de manzana ecológica, crumble de manzana y passión por el chocolate (pastel de tres chocolates, cremoso antillí y polvo de brownie), nosotras nos decantamos por este y fue una buena elección.
unas tiras de churrasco black angus con patatas primor y chimichurriCrumble de manzana
Y lo mejor es que esta deliciosa cena, regada con un riquísimo vino, nos salió a 20 euros por persona. Cuando te acercas prácticamente no lo ves, se entra por la calle es Menéndez Pidal, 3 bis, y para reservar en el restaurante hay que llamar a 682 80 37 47 (metro Cuzco o Colombia). La función empieza a las 20.30 h así que hasta que acaba no se puede pasar a cenar, por lo que las cenas se sirven a partir de las 21.30 h.
El restaurante está abierto durante los meses de julio, agosto y septiembre y es mejor consultar la programación en la página web de la Fundación para ver también la programación de cine de verano, música y teatro. Nosotras tuvimos la suerte de ir una noche maravillosa con amigos a finales de agosto.
Desde luego es un lugar mágico que tenemos muchas ganas de repetir. ¡A disfrutar!
La Maliciosa es una de las montañas más alta de la sierra de Guadarrama, con sus 2.300 metros de altura me acompañada cada día. Y es que cuando salgo por la mañana de casa, en Becerril de la sierra, siempre la veo ahí, majestuosa, es un constante espectáculo rocoso de gran belleza.
Comienzo de la ruta a la MaliciosaSiguiendo las señales amarillas y blancas.
Después de muchos años viéndola desde abajo, por fin hemos podido hacer la ruta para coronar su cumbre. La aproximación a la Maliciosa se puede hacer desde La Barranca (en Navacerrada), es la ruta más complicada, o desde el puerto de Navacerrada. Nosotras decidimos hacerla desde el puerto. Son 13 kilómetros y un desnivel de 800 metros así que prepárate para una buena subida y una terrible bajada 🙂
Cuando llegas al puerto de Navacerrada, aparcas en el parking y te metes por donde la casa de la Cruz roja y, en seguida, a parece un cartel que dice “Bola del mundo”, ahí empieza una pronunciada cuesta de 3 kilómetros que tendrás que ir, poco a poco, subiendo hasta llegar a la bola del mundo.
Llegando a la Bola del Mundo (Navacerrada)Empieza el descenso del camino hacia la Maliciosa
La bola del mundo o alto de las Guarramillas es una montaña de la sierra de Guadarrama, tiene una altitud de 2275 metros. En su cumbre están ubicadas tres grandes antenas cubiertas por un radomo calefactado en forma de cohete para protegerlas del hielo, son visibles desde varios kilómetros a la redonda y constituyen la mayor peculiaridad de esta montaña. Todos los que vivimos en la sierra vemos estas antenas desde abajo también todos los días.
Todo el ascenso a la bola del mundo desde el puerto está marcado con señales amarillas y blancas por lo que no hay pérdida, nosotras ascendimos por el camino de tierra, subiendo la roquera, aunque puedes ascender también por el camino de cemento marcado que va junto a las pistas de esquí de Navacerrada. En invierno una opción es coger el telesilla y bajar en la bola y desde ahí continuar hasta la Maliciosa, una ruta divertida para hacer con raquetas o esquí de fondo también cuando hay nieve.
En el pluviómetro comienza el ascenso por una roquera hasta la cumbre de la Maliciosa
Pasada la bola del mundo, el camino continúa siguiendo las señales en descenso hacia la Maliciosa, ahí se abre ante tus ojos un espectáculo que te deja sin habla, la Pedriza desde atrás, con el embalse de Manzanares del real al fondo, ¡realmente impresionante! Al final de la pronunciada bajada está el pluviómetro de la Maliciosa y desde ahí sigue el camino, ya marcado con piedras amontonadas por una gran roquera hasta llegar a la cumbre. Esta subida parece que va a ser más dura, pero son solo 800 metros así que rápidamente se accede a la cumbre. Desde el punto geodésico de la Maliciosa hay unas vistas espectaculares de toda la sierra, ¡muy impresionante!
Vistas desde la cumbre
La vuelta va deshaciendo el camino y vuelve a descender y la que se hace más larga es la subida otra vez a la bola, junto a la pronunciada bajada hasta el puerto. Esta ruta es de nivel medio alto, sobre todo por el desnivel acumulado que es de 800 metros y se hace dura por eso no la hicimos con las niñas, ya que todavía con 6 y 9 años son pequeñas para una ruta así, pero la haremos en breve en cuanto les apetezca caminar un poco más a las pequeñas.
Es una de las rutas más bonitas que he hecho nunca, las vistas son impresionantes y una buena opción para hacer entre semana, ya que en fin de semana a no ser que madruguéis el parking del puerto se llena muy pronto por la mañana. No os la perdáis, ¡es realmente increíble!
¡A disfrutar!
Distancia: 13 kilómetros Tiempo: 4 horas y media ida y vuelta Desnivel: 800 metros desnivel acumulado Edad: + 12 años
El año pasado por estas fechas no regalaron una cena a ciegas. Nunca habíamos ido a una, y fue una experiencia divertida y muy epicúrea. La cena consiste en ir probando diferentes platos con los ojos vendados, saborear y adivinar qué lleva cada plato y luego ya te quitas la venda y sigues comiendo viendo y disfrutando de los sabores. Desde luego fue una sorpresa observar cómo sabores que crees que reconocerías fácilmente se te escapan y otros los descubres a la primera.
Salimos de la experiencia flipadas y pensamos en hacerlo con amigos, porque de verdad que es muy divertido. Así que este fin de semana nos liamos la manta a la cabeza y nos pusimos a preparar una cena a ciegas para unos amigos. Y después de haber probado aquí van 5 consejos para que salga de ensueño:
1. Elige platos sabrosos que lleven algún ingrediente diferentes
2. Aunque hagas cantidades grandes, para probar a ciegas tienes que poner un poco en un plato pequeño para que se puede ir probando sin tener que cortar, que se pueda comer de un bocado.
3. Pon el plato en la mesa delante del comensal con los ojos vendados y que vayan adivinando, luego ya pueden abrir los ojos y comer con normalidad saboreando con los ojos abiertos.
4. 6 platos pequeños es suficiente, combina texturas y sabores, especias y productos diferentes.
5. Nosotras metimos también cata a ciegas de cervezas artesanas, incluyendo una de muy poco calidad para observar las diferencias,
Pulpo con salsa de mango
Nuestro menú consistió en estos 6 platos, que servimos en este orden:
– Pastelito de pasta filo con feta y mozzarella especiados. Con ellos servimos y probamos las cervezas como de aperitivo.
– El primer plato fue una sopa de rape con azafrán y cayena. Muy rica, regada con un buen vino blanco.
– Pulpo con salsa de mango. Delicioso! Y divertido averiguar el mango que se confunde un poco con pera.
– Buñuelos de verduras especiados (riquísimos e interesante descubrir las verduras que lleva)
– Dados de buey con salsa de cacahuete. Este fue el plato estrella porque lleva gengibre (difícil de reconocer porque llevaba muy poco) y el buey está macerado durante horas y el sabor es muy especial.
– Rulo de lomo de cerdo relleno de champiñones, ajetes, jamón serrano y queso con una salsa de cebolla y coca-cola.
Buñuelos de verduras especiadosDados de buey con salsa de cacahueteRulo de lomo de cerdo relleno de champiñones, ajetes, jamón serrano y queso con una salsa de cebolla y coca-cola.
Las cervezas que elegimos para la cata a ciegas fueron la Socarrada, una Rosita, la Maliciosa (la cerveza que hacemos nosotras en casa), una Carmen y una Steinburg (la marca blanca del Mercadona), y estuvo bien observar que todos descubrimos rápidamente la que no era artesana y fue genial que la nuestra que hacemos en casa se confundiera con las de marca…¡alegrón!
Fue una velada muy divertida que repetiremos seguro. ¡A disfrutar!
Los Reyes Magos nos trajeron una máquina de hacer pasta fresca, es ese cacharro metálico que tiene un rodillo que se mueve a mano, no demasiado grande (así que no ocupa mucho en casa), muy sencillo de usar y que hace un pasta fresca que está de muerte.
Nosotras lo probamos con las niñas, porque es divertido para ellas y les encanta estar con las manos en la masa. Hablando de masa nos la hizo la Thermomix pero vamos, hay millones de recetas de masa para hacer pasta fresca por internet que estarán también estupendas.
Ayudantes de cocina de pasta frescaTallarines al oréganoTaller pasta fresca
La primera vez que hicimos pasta fresca la masa era normal, y nos enfocamos en conseguir hacer espaguettis y tallarines. El proceso es divertido, la masa la separas en bolas más pequeñas y las pasas primero 6 veces por el rodillo al tamaño más grande, y después cada vez más pequeño hasta que se hace una lámina muy fina, ahí os vendrá bien las manos infantiles para coger la masa que es muy larga, y después se pasa por la parte de corte y puedes hacer tallarines o spaguettis.
Se puede secar en cuerdas, como si fuera ropa, pero un amigo nos aconsejó secarla en nidos y así no tienes que llenar la casa de cuerdas para colgar la pasta. ¡Mola!
No olvides poner siempre harina en la bandeja donde luego hagas los nidos y poner también harina al meter la masa en el rodillo, así no se pega.
Haciendo pasta fresca
En otras ocasiones hemos hecho tallarines y spaguetti al orégano o con tomillo, o con la especia que te guste, solo tienes que meterla en la masa al hacerla. Y también nos hemos animado haciendo raviolis rellenos de berenjenas con queso, de carne picada, de requesón con verduras, queso feta con tomates secos, y todo lo que se te ocurra. Para los raviolis no tenemos los moldes porque son un engorro y no funcionan muy bien, simplemente haces una lámina muy fina con la máquina, pones el relleno con una cucharita, pones otra lámina encima y con vaso de boca muy pequeña haces unos circulitos y luego pegas la masa con el tenedor, y así quedan super ricos. Los raviolis están de muerte y hay que tener cuidado de cocerlos muy poco para que no se deshagan. Son tan ricos que se pueden comer con muy poca salsa, un poco de aceite de oliva basta.
Preparando raviolisArsenal de pasta fresca para comer y congelar
La pasta fresca se puede hervir nada más hacer o congelar y consumir en otro momento. Así que nosotras hacemos mucha y congelamos una parte. Es divertida y fácil de hacer, y ¡sí! no compensa por el precio de la pasta fresca en el mercado, pero en este caso prima el sabor y también el placer de hacer las cosas uno mismo. Desde luego las niñas piden, de vez en cuando, que hagamos pasta fresca, porque a ellas les encanta el proceso.